miércoles, 20 de marzo de 2013

La vida es buena


La vida ciertamente puede ser muy dulce. Muchas veces, sin darnos cuenta, o en el momento menos preciso nos da regalos, pequeños obsequios más valiosos que la eternidad que le dan un toque bello al vivir.
Están envueltos en papeles de delicadeza con puntitos de felicidad. Son finas cosas que nos dan más de lo que nos imaginamos que habría. Es una dulzura bien recibida por lo inesperado que fue. Lo mejor de todo es que ni siquiera se puede rechazar o devolver, y aunque a veces venga con instrucciones difíciles, para los inteligentes, siempre valdrá la pena.
Si, son momentos. Instantes que nos da el destino permitiéndonos recordar lo mejor de lo mejor en nuestros tiempos rosa. Lo que clasificamos como oro en nuestras vidas que poco a poco se nos va olvidando. Nos regala unos minutos en donde nos damos cuenta de lo que alguna vez y con justa razón deseamos con todo el corazón. Nos da segundos en donde nos asalta la felicidad al ver lo grandioso que es nuestro día. Otras a veces son tiempos en donde la sabiduría nos acompaña y nos pone los pies en la tierra o nos deja comparar días para sacar lo mejor de ello...

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