miércoles, 13 de marzo de 2013

El Amor...

Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.

Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy.

Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.



El amor es sufrido y considerado, nunca es celoso; el amor no es jactancioso o engreído; nunca es grosero o egoísta, nunca se ofende ni es resentido; el amor no halla placer en los pecados de los demás, y se deleita en la verdad.

Siempre está dispuesto a excusar, confiar y soportar todo lo que venga

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 
pero cuando venga lo perfecto, lo incompleto se acabará

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño.

Porque ahora vemos por un espejo, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, como he sido conocido.

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor...

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